
LA CAPITULACIÓN DE LOS ANTIHÉROES
DEMETRIO REYNOLDS
Entre incendiarios y bomberos, así fue la cosa. Éstos habían sido más inteligentes que aquellos; salvo error u omisión, como diría mi vecino. ¿Y qué eso?, le pregunté. Es pues la viveza criolla del cholo altoperuano, amigo – Me respondió. En verdad, ¡qué agua turbia habrá corrido por debajo de ese puente misterioso! Ello es que, de pronto, los dirigentes sindicales, tan bravos hasta la víspera, se inclinaron dóciles a las “estrategias envolventes” de los ministros. Y sin consultar a sus bases, firmaron acuerdos de entendimiento; después salió el decreto 1232, con la espada de Damocles en la manga del gobierno.
De puro madura, también la COB capituló. Los dejó debilitados a los universitarios y sus docentes damnificados con el ominoso 1126. Los médicos no cayeron en la celada. Para ellos como para cualquier ciudadano medianamente ilustrado es muy distinto hablar de suspensión que de abrogación. Es la misma trampa verbal como aquella del decreto 180 con la palabreja “intangible”. Decreto contra decreto, ese es el juego del gobierno. Le da buen resultado, por lo menos como estratagema coyuntural.
Pero lo que se va yendo al tiesto es la institucionalidad legislativa devaluada. Las leyes, empezando por la de mayor jerarquía como es la Constitución, son susceptibles de ser reemplazadas por otras o ignoradas olímpicamente. Por ejemplo, la CPE habla de sentencia ejecutoriada para defenestrar a funcionarios públicos, pero los fiscales tienen mayor poder y potestad; acusan y persiguen a los alcaldes y gobernadores opositores sin proceso formal alguno. Con excelentes resultados. Todos están fuera. El de Santa Cruz hace de llanero solitario: un resto inofensivo del Conalde extinto.
Es una capitulación a toda regla el acuerdo. En otras palabras, la derrota es total. Los descuentos irán sin falta. Eso es reconocer que estaban equivocados; que no tenían razón para reclamar tanto, mucho menos para perjudicar a los pacientes con sus huelgas y sus protestas. Sacrificaron su vacación, el 25% de su salario irá al descuento en efectivo. Faltaba consignar en el acta el arrepentimiento, pero se sobreentiende, está claro. De hoy en más, será ya difícil hablar en voz alta de reivindicaciones, hasta tener dirigentes de otra pasta, con más honestidad y decencia para que no les traicione otra vez.















